Fotograma de la película Hamnet. Plano cenital. Vemos a un actor de teatro sobre el escenario, de rodillas con las manos extendidas al público. Las personas del público se estiran y alargan las manos hacia él.
Hamnet
el libro y
Hamnet
la película
Publicado el 18 de abril de 2026
Acabo de terminar de leerme
Hamnet
(Maggie O'Farrell, 2020) y he aprovechado para volver a ver
Hamnet
(Chloé Zhao, 2025), que ya vi en el cine hace un par de meses. Mientras leía la novela durante las últimas semanas me venían a la mente constantemente comparaciones con la película y me apetece escribir sobre algunas de ellas porque la película me parece un estupendo trabajo de adaptación e incluso podría argumentar que me gusta más que el libro, así que quiero explorar por qué.
La primera cosa y más obvia es el orden en el que se cuentan las cosas. La novela cuenta dos tramas en paralelo. Hay una trama en el pasado en la que Will y Agnes se conocen, se casan, tienen hijos y Will se va a vivir a Londres a trabajar en el teatro. La otra nos cuenta cómo Judith contrae la peste, su hermano Hamnet engaña a la muerte para morir en su lugar y después vemos el duelo de los padres por la muerte del hijo. La película está contada en orden cronológico. No hay tramas paralelas. Primero los vemos conocerse, casarse y tener hijos y luego viene la parte en la que uno la palma y ellos se ponen muy tristes. El orden cronológico me funciona mejor para esta historia. Si el punto más importante de la trama es la muerte de Hamnet, si el resto de la historia va a ser una exploración del duelo causado por su pérdida, es necesario que al lector o espectador estos personajes le importen mucho, para que empatice mucho con ellos a nivel emocional. La novela abre con una niña que no conocemos de nada contagiándose con la peste y un niño que no conocemos de nada poniéndose muy nervioso porque no sabe qué hacer. En la película, para cuando aparece la peste por primera vez, ya llevamos una hora con estos personajes y estamos mucho más predispuestos a que nos importen.
La otra cosa que la película hace de diez y la novela chafa catastróficamente es el saber jugar con los tiempos del drama y saber plantar pistas para luego aumentar el impacto emocional de los momentos importantes. Como decíamos antes, el momento crucial de la trama es cuando Hamnet se disfraza de su hermana gemela enferma y se pone en su lugar en la cama para que la muerte se lo lleve a él en lugar de a ella. Este es el único elemento de magia o fantasía en toda la obra pero es muy importante. En la película, hay una escena en la que los gemelos se intercambian la ropa para engañar a su padre y que los confunda. Es una escena bonita y entrañable que nos presenta a los personajes y su relación. A la vez, planta la semilla de la que luego será la escena crucial, de forma que cuando llegue se sienta redonda y satisfactoria. Hamnet puede engañar así a la muerte porque usa un truco que ya le hemos visto usar antes para engañar a su padre. En la novela esta primera escena familiar no existe y descubrir esto me dejó ojiplático porque no era capaz de entender cómo podía faltar algo tan crucial. Cuando Hamnet decide ocupar el lugar de su hermana para engañar a la muerte el narrador comenta de pasada en ese momento que eso es algo que hacían a veces. No tiene ni de lejos la misma fuerza dramática y parece más un truco que la autora se ha sacado al momento de la manga.
También hay pequeñas diferencias que son más sutiles pero son importantes. En la novela, Will escribe la obra de teatro cuatro años después de la muerte de su hijo. Yo estaba leyendo esto y me daba la sensación de que era demasiado tiempo entre medias, que cuatro años era una barbaridad para que los personajes siguieran tan profundos en el duelo. La película compacta mucho el tiempo, en parte a un nivel subconsciente porque los actores tienen siempre la misma edad, pero también porque hay muchas menos alusiones explícitas al paso del tiempo y en general las escenas suceden mucho más rápido. Intuitivamente esto hace que las cosas me encajen mejor.
Aunque no lo parezca, este texto no va de poner verde al libro, que en realidad me ha gustado mucho. Su principal virtud es permitirnos entender a los personajes en mucha más profundidad. Pasamos mucho más tiempo en la cabeza de cada uno y leemos sus pensamientos. El miedo que Will le tiene a su padre se esboza en la película en unos pocos diálogos y escenas mientras que es uno de los ejes principales de la primera causa del libro. En la película la necesidad de Will de irse a Londres es igualmente nebulosa. Intuímos que algo le pasa pero todo sucede muy rápido. El libro nos da el espacio necesario para entender sus razones y ver su punto de vista. Curiosamente, después de leer el libro la película se disfruta más. Frases y decisiones de los personajes que pueden resultar confusas o precipitadas se entienden mucho mejor después de haber pasado más de 400 páginas dentro de sus cabezas. Además está llena de guiños y referencias a cosas que se explican en la novela pero que suponge que por falta de tiempo en la película se convierten en detalles, cosas que el que sabe sabe y al que no se le pasan por alto completamente.
Creo que la conclusión que quiero sacar de aquí es que la novela y el libro se complementan muy bien y merece mucho la pena leer y ver ambas. La película trata de ser fiel al material original pero tiene que tomar decisiones para llevarla a las limitaciones y fortalezas de su medio. Si, como decíamos antes, la novela brilla a la hora de hacernos entender a sus personajes, la película triunfa al hacernos sentirlos. En las escasas dos horas que dura consigue recoger lo mejor de la novela, inventarse un par de cosas para realzarlo todavía más y con ello consigue que sintamos lo que estos personajes sienten: su dolor, su amor, su soledad, su incomprensión, su miedo... La película es emoción pura, aprovechando que la imagen y el sonido pueden hacernos sentir más que la palabra escrita, aprovechando el poder de poner
una cara gigante en una pantalla
. Usa el poder de su medio para lograr lo que mejor se le da a ese medio: hacernos sentir. Por su lado, la novela aprovecha su mayor extensión y su capacidad para meterse en las cabezas de los personajes para contar la historia en toda su complejidad, con todas las capas y entresijos que no caben en dos horas de metraje con personajes más redondos y complejos. Cada una agranda a la otra y en tándem son mejores que cualquiera de ellas por separado.
Logo of RSS.