Desde enero de este año dejé de usar Spotify para usar Tidal, que es otro servicio de streaming similar, con precio y funcionalidad parecidas. La idea era participar en el boicot a Spotify que busca castigar a la empresa sueca por ser la que menos paga a los músicos por escucha y por la participación de su CEO en la financiación de empresas militares israelíes. Reconozco que hice el cambio el 1 de enero para algo tan banal como poder tener el Spotify wrapped del año pasado con todos los datos del año y poder tener el de este año en Tidal de nuevo con todo lo que he escuchado durante el año. Las dos aplicaciones son bastante parecidas, las interfaces se parecen mucho, cada una tiene sus pequeñas molestias de experiencia de usuario y bugs que me tocan las narices y me costaría decir que una sea mejor que la otra como producto. Excepto por una cosa. Tidal tiene un grave problema de experiencia de usuario que les deja en gran desventaja con respecto a Spotify y en el que es difícil que puedan competir pues proveer la misma experiencia que Spotify les costaría muchísimo más dinero. ¿Por qué? Por el efecto de red.
Se llama efecto de red a la situación en el que el valor aportado por un servicio es mayor cuanta más gente use ese servicio. Llevado a escalar muy grandes, un producto con gran potencial para crear efectos de red puede externalizar muchos costes a sus usuarios, lo que le permite ofrecer un gran servicio por un coste mínimo.
¿Dónde se manifiesta esto en las aplicaciones de streaming de música? Bien, Spotify es el servicio de Streaming por antonomasia. Tiene a la mayoría de los oyentes. Según estimaciones recientes, aproximadamente un tercio de los usuarios de servicios de streaming de música usa Spotify, lo que la deja en primer lugar y muy por delante de cualquier competencia. En comparación Tidal tiene menos del 1% de los usuarios mundiales. Esto significa que, para un músico, es obligatorio estar en Spotify. Si no estás ahí no existes. Los músicos que han retirado su música de la plataforma, como Godspeed you! Black emperor, lo han hecho
por motivos políticos como parte de un movimiento de boicot organizado
, no porque sea buena idea económicamente hacerlo.
A los músicos les interesa no sólo estar sino tener un perfil lo más pulido posible: buenas fotos de perfil, una buena descripción, toda la música correctamente subida y categorizada... Su perfil de Spotify es su escaparate y les interesa tenerlo lo más limpio y bonito posible. Esto es una ventaja inmensa para Spotify como empresa porque significa que apenas necesitan invertir dinero en subir y clasificar contenido o reparar errores. Sus propios usuarios lo harán por ellos porque les interesa hacerlo. Spotify va a tener a la vez los perfiles con los datos más completos y actualizados y el menor coste para conseguirlo.
La situación de Tidal es completamente opuesta. Con tan pocos usuarios, el impacto de Tidal en el volumen de audiencia e ingresos de un grupo es un error de redondeo. Da igual que paguen 3,5 veces más por escucha que Spotify porque mueven muy pocas escuchas. Para grupos pequeños, un grupo que tiene 50.000 oyentes en Spotify puede tener 200 en Tidal. Claramente para un grupo así su perfil de Tidal no va a ser una prioridad. Esto significa que Tidal tiene que elaborar por su cuenta los perfiles de los músicos, pues esperar que lo hagan ellos mismos es en muchos casos pedir demasiado, y lleva a que la mayoría de perfiles de la página estén claramente autogenerados a partir de bases de datos de metadatos de música, con resultados irregulares. Es frecuente encontrar, para artistas más pequeños, errores muy obvios y muy molestos en sus perfiles que dejan ver claramente que ningún humano con la capacidad de corregirlos los ha mirado jamás. Un fallo muy tonto y muy común es que si dos cantantes o grupos tienen el mismo nombre su música termine agrupada en un mismo perfil, lo que resulta bastante molesto.
Creo que el desastre más garrafal que me he encontrado hasta ahora es el de la cantante catalana Julieta. Con un nombre artístico tan corto y repetible no es de sorprender que no sea la única cantante de la historia que ha decidido llamarse así. Esto lleva a que parte de la música de esta cantante, sus primeros tres discos y algunos singles, esté en su propio perfil mientras que otra parte, la mayoría de los singles, esté en un perfil cajón de sastre de lo que son claramente distintos grupos o cantantes llamados "Julieta". Pero aún hay más, porque para su cuarto disco esta mujer cambió de discográfica y casualmente su cuarto disco, así como la mayoría de los singles más recientes, están bajo un tercer perfil del mismo nombre. Durante un tiempo creí que este disco simplemente no estaba, hasta que descubrí la existencia de este tercer perfil. Esto ha sucedido seguramente porque de manera automatizada han creado diferentes perfiles para la música proveniente de diferentes discográficas. El caso es que si uno quiere escuchar su música tiene que encontrarla repartida entre tres perfiles y andar separándola de la música de otra gente que ha terminado en el mismo sitio. En cambio, si uno va al perfil de Spotify de Julieta, puede encontrarlo todo disponible y perfectamente categorizado, sin rastro de música extraviada de terceros. Tampoco es de sorprenderse pues Julieta tiene 274.000 oyentes en Spotify y 124 en Tidal. Los incentivos son los que son.
Es un problema sin solución fácil, ya que el sistema de incentivos está montado de manera que favorece en gran medida al más grande y cuesta muchísimo construir cualquier competición. Como decíamos antes, Spotify no sólo tiene los mejores metadatos, tiene el menor coste de mantenimiento, pues puede externalizar ese coste a sus usuarios que lo harán mejor que cualquier tercero y gratis. En cambio cualquier otro servicio tiene que gastar mucho más para terminar con un resultado peor. El resultado es que Tidal (o cualquier otro servicio de streaming de música pequeño) tiene un problema de experiencia de usuario que difícilmente puede arreglar.